DEJANDO LOS PROBLEMAS EN LA PUERTA
Hace algunos días me decía Andrea que esta recién casada , que poder hacer para no llevar a la casa los problemas del trabajo? Actualmente son muchas las mujeres que están ocupando posiciones de liderazgo y muy comprometidas con su trabajo, con puestos de gran responsabilidad.
Lo que ahora nos ocupa es un tema de salud emocional, esto le sucede tanto al hombre como a la mujer, el trabajo juega un rol importantísimo en la vida de los seres humanos, pasamos más tiempo en él que en la casa, por lo que gran parte de nuestra vida está ocupada en esta área. Tenemos que tener mucho cuidado de no continuar mental y emocionalmente dentro del trabajo cuando vamos para el hogar.
Entrando un poco en el terreno de la psicología positivista, se debe de aprender a ver las cosas de una manera sencilla, de darnos cuenta que nuestra vida es rica en emociones y que nosotros tenemos el control sobre ellas, que más allá de los problemas y los satisfactores del trabajo, existe una pareja que nos espera, unos hijos que nos necesitan para compartir, problemas propios que hay que resolver pero sobre todo una realidad llamada familia, que nos necesita aún más que el trabajo. Un lugar donde se nos ama y a donde no tenemos que llegar a proyectar problemas que corresponden a otra área de la vida.
Leyendo el otro día sobre “El arbol de los problemas” de Carlos Rey, acerca de un carpintero quien le pide a su jefe lo lleve a su casa porque su destartalada camioneta no arranca. El jefe accede y al llegar a casa éste le dice que quiere presentarle a su familia. Antes de entrar a su casa, el carpintero se para ante un pequeño árbol y toca las ramas con sus manos por unos segundos, luego entra a su casa saludando a su familia muy contento y amoroso.
Al otro día el jefe le pregunta lleno de curiosidad el porqué se había quedado unos segundos parado ante aquel árbol, a lo que el carpintero le responde: este es el árbol donde dejo los problemas cada vez que entro a mi hogar, no puedo hacer nada para que no haya problemas en el trabajo, pero si puedo dejar de llevarlos conmigo a la casa. Ni mi esposa ni mis hijos merecen que les lleve esos problemas, así que simplemente los cuelgo en el árbol cuando llego del trabajo y los vuelvo a recoger a la mañana siguiente. Lo curioso es que cuando salgo a recogerlos a la mañana siguiente, me doy cuenta que ya no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.
Como pueden ver, cuando uno está decidido a tener actitudes positivas, todo se hace más fácil. Se debe de aprender a poner cada cosa en su lugar, sobretodo aquellas, que son más difíciles de resolver y evaluar si amerita poner en riesgo lo que es más importante en nuestras vidas.

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